Placer y luz: así se lucha por la libertad

Hace seis años publiqué mi primer libro de fotografía: Del Pecado a la Luz. Una obra que retrata, sin pudores, mi exploración del cuerpo masculino y del placer. Pasé de sentir culpa, de creer que lo que hacía era pecado, a experimentar una liberación que transformé en luz.

Durante todo el proceso de creación del libro, exploré galerías (internacionales, obvio, porque en Colombia… mejor no digo nada jejejeje), revistas, museos en línea. ¿Y saben qué? Yo siempre me pregunté si lo que estaba haciendo, algún día podría ser apreciado en alguno de esos espacios.

Crear desde el placer —un placer libre, sin cadenas— no es fácil. Menos aún en un país conservador donde la libertad del cuerpo incomoda. Como fotógrafo, no solo enfrenté la mojigatería ajena, también tuve que romper mis propias cadenas internas.

Cuando publiqué el libro, me encontré con lindos comentarios y halagos de las personas de mi entorno. Recuerdo que se imprimieron solo 10 copias (cada una costaba imprimirla unos $70 dólares aproximadamente), cuatro fueron compradas por amigos cercanos. El resto aún descansan en un estante.

La versión digital fue un caso aparte. El libro fue publicado en una de las librerías más importantes del mundo, Kobo. Allí ocupó el #1 en la categoría de libros de arte durante un par de días.

Así que me di cuenta de que, efectivamente, ese libro sí tenía algo especial, sí podía generar una visión estética de lo explícito, sí podía hacer realidad la respuesta que tanto me negué a escuchar: “Lo que yo hice sí puede ser apreciado en los lugares que yo veía como referentes”.

Pero los «gozosos» no duraron mucho. Casi un año después, Kobo me notificó que el libro había sido reportado por “contenido pornográfico” y debían eliminarlo de la plataforma.

Luego de eso, decidí publicar la versión digital totalmente GRATIS, para que más personas compartieran esa experiencia visual, que yo disfruté tanto creando. (Puedes verlo AQUÍ)

Allí ha estado disponible, esperando a que uno u otro curioso entre a su encuentro, lo visualice lentamente, lo recorra de principio a fin con placer.

Y así, hasta yo he olvidado a ese hijo que parí con mucho placer.

Pero hace unas semanas, me contactaron de una revista digital del exterior. ¡Yo no lo podía creer! Justo unos días antes le había comentado a un amigo, que yo quería ver mis fotografías en esa revista.

Y aunque para muchos sea algo insignificante, para mí esto es un deseo cumplido, una prueba de que lo que visualizamos puede ser una realidad, que mis fotografías no son «fotos vulgares», que mi objetivo estético es completamente válido, que el placer se puede mostrar y apreciar sin miedos.

Yo, un pelao que creció en un barrio humilde de Medellín, una ciudad moralista e hipócrita de principio a fin, está mostrando su trabajo al mundo.

Esa es mi lucha, esa es mi batalla. Y cada que alguien ve mi trabajo, cada que alguien lo disfruta, lo comenta, lo comparte… es mi grito de guerra.

Porque la libertad se gana peleando. Y yo he decidido luchar con fotografías y orgasmos. Cada quien decide cómo quiere luchar sus batallas, ¿no?

Por cierto… Pueden ver el artículo que hicieron de mi trabajo AQUÍ.